martes, 5 de marzo de 2013

Un deseo

Una pequeña historia por mí


Su Deseo


Voy caminando por la helada tierra, descalza, cada lágrima va cayendo de forma descarada, dejando una muy pequeña estela de que algún alma por allí transitó. ¿Acaso alguien notará que ya no estoy?, ¿acaso alguien sabrá que en este mundo no habito más? No me importa mucho ahora, ayer sí, con ahínco y fiereza, casi con una arrebatadora alegría. 

Hoy, bajo este enmudecido cielo sin estrellas, ya no es así; jugó conmigo y aún así, su opinión es la única que me importa. La única que me arrastró como un huracán a esto, y ésa misma tiene la capacidad de hacer que gire en mis talones y vuelva a mi casa, a arroparme bajo las sábanas de satén. 

Pero sé que no vendrá corriendo a mí, no tocará mi hombro y me verá con preocupación, sé que no me abrazará para consolarme como debió haberlo hecho siempre, y no lo hará porque nunca le importé y hoy es que me doy cuenta. 

Y siento la brisa golpearme con fuerza al estar en la cima de aquél acantilado, este que siempre me dio alegrías hoy me despedirá, con sus piedras afiladas me arrancará aquél trozo de carne que bombea sangre en mi interior, para no sentirlo más.

Con los dedos de mis pies masajeo las piedrecillas debajo, sintiendo su áspera caricia antes de 
brincar.

¿Y cuáles son las imágenes que acuden a mí? Mi infancia en el orfanato, mi realización, mis sufrimientos que afrontaba con una sonrisa, mi búsqueda de diez años, ésa que me trajo aquí, donde mi madre, la que me dio vida desde sus entrañas hace unas horas dijo que no quería conocerme, que nunca tendría amor para una criatura que le arruinó la vida. Que hubiese sido mejor no estar en este mundo.

Bueno, le estoy cumpliendo su deseo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario